¿Cómo acercarte y acariciar a un perro que no conoces? Esto dicen los veterinarios

Cuando hablamos del comportamiento de mascotas, muchos hemos escuchado diversos consejos sobre cómo abordar a un canino que creemos agradable para que el afecto sea mutuo, pero ¿Qué opinan los que realmente conocen de estos animales? En primer lugar lo que intuitivamente es normal para los humanos resulta una amenaza para ellos: Es decir, no debemos tocarles la cabeza.

Es cierto, los caninos son seres cariñosos, pero complicados y con un protocolo muy específico con respecto a la interacción social, ya sea con personas o con miembros de su misma especie. En una entrevista otorgada a Mental Floss, el doctor, veterinario y propietario de perros Uri Burstyn desglosa varias recomendaciones que con seguridad los apasionados de los canes ya aplican, pero que resulta conveniente recordar.

La presentación

Lo ideal es inclinarnos o agacharnos a la misma altura que la mascota para evitar intimidarlo.

La manera ideal de acercarnos a un perro que no conocemos, es comenzar por inclinarnos a la misma altura del animal con el fin de no intimidarlo. Ciertos caninos suelen ser efusivos y pueden lanzarse sobre nosotros, así sea como expresión de afecto. Ante esta posibilidad, lo ideal es mantenernos en cuclillas, tomando una postura en la que podamos equilibrarnos o incorporarnos.

De modo similar esto también aplica a una acción que por instinto solemos hacer, y es sobar la cabeza del perro. Lastimosamente, esta maniobra humana resulta agresiva desde la perspectiva perruna, pues es sinónimo de sometimiento. Por ahora, nada de acariciar la zona superior de la cabeza.

Primer contacto

Una vez que la mascota nos haya olfateado, acariciar la parte posterior de su hocico lo hará tomar confianza.

La forma más adecuada de hacer la presentación es permitir que el perro olfatee nuestra mano, mejor todavía si lo hacemos con los dedos recogidos hacia abajo para que no vaya a pescarnos alguno en caso que decida morder. Estos animales tienen más confianza en su desarrollado olfato que en su visión. El viejo dicho de que los perros no pueden mirar hacia arriba no está probado científicamente, pero hay algo de cierto. Muy rara vez lo hacen.

El gesto a continuación, es acariciar delicadamente al perro en la zona debajo de su hocico (algo así como el mentón en los humanos). Si en este punto, retrocede o su conducta parece poco amigable, lo mejor es evitar consentirlo y alejarse lentamente. Sin duda está de mal humor.

Pero en el caso contrario, es decir, si el perro se muestra amigable; podemos sobetear sus costados o su cuello con mayor tranquilidad. Un ejemplar amistoso a estas alturas lo más probable es que esté batiendo la cola al máximo de revoluciones.

Por último, Burstyn recomienda que aún si percibimos a un animal afectuoso, debemos evitar tocarle las zonas donde el perro se siente desprotegido como las patas o la panza. Son gestos de precaución elementales pero muy eficaces para instruir a los niños pequeños sobre cómo acercarse a sus futuros amigos de cuatro patas.